El estrés es el principal factor por el que se desmotiva un trabajador. Por el contrario, uno feliz incrementa su productividad, mejora el clima de la organización y, por supuesto, beneficia a la imagen de la marca en el mercado. Pero la desmotivación laboral supone un duro varapalo para las empresas y una más que probable baja del empleado.

“La Comisión de Trabajo y Seguridad Social aprobó por insistencia a la autógrafa observada por el presidente de la República, norma que regula que todos los empleadores estarían obligados a realizar exámenes por COVID-19 a todos los trabajadores, sin importar la modalidad de trabajo, es decir, ya sea que estén realizando trabajando remoto”, señala el asociado principal de Payet, Rey, Cauvi Abogados.

Los expertos vaticinan que las generaciones futuras estudiarán este periodo del siglo XXI como un punto de inflexión entre la “era preCOVID” y la “era posCOVID” por los importantes efectos que ha tenido la pandemia, y que marcarán la transición hacia un nuevo orden económico y social.

Tras 11 meses en casa, el teletrabajo se está convirtiendo en una carrera de vallas donde la falta de motivación supone el principal lastre para miles de empleados. Y si bien la mayoría de las empresas que han optado por el trabajo en remoto han constatado aumentos de la productividad en el tercer trimestre de 2020, según la consultora tecnológica Capgemini, hay obstáculos que no desaparecen. El mismo informe, El futuro del trabajo: del modelo remoto a uno híbrido, asegura que “a los empleados les afecta una sensación de estar siempre conectados”.

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