Llorar o no llorar en la oficina, esa es la cuestión
Al nacer, el llanto es el primer signo de vida y salud de un bebé. Así llegamos todos los humanos sanos al mundo: llorando. Sin embargo, el significado que se le atribuye a las lágrimas se transforma conforme los recién nacidos se convierten en adultos: deja de ser sinónimo de vitalidad para asociarse con vulnerabilidad.
